Beca de creación Becar Cultura - CNCA. Argentina/Chile, 2017-2018.
Exhibición individual CCMatienzo - Buenos Aires, Argentina 2018.
Lo habido y por haber. Exhibición colectiva. Buenos Aires, Argentina, 2018.
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In the Atacama Desert, Chile, the image of a 2,000-meter-high "corvo" sword lies drawn with chalk in the the driest land of the world. On each side of it the numbers 73 and 78 and a perfect circle of 600 meters of diameter has been traced and petrified.

The corvo, a historic emblem of the Chilean Military Forces, was first used by the army during the Pacífico War in the late 19th century, a time when the same territory was brutally taken from Bolivia and Peru. During the most recent dictatorship under Augusto Pinochet, the weapon was used for the execution of thousands of people as part of a systematic plan of extermination and disappearance in the name of the Chilean nation. The weapon has an iconographic history, a fundamental importance in the self-representation that horror has made of itself.

73 seems to indicate the year of the coup d'état, and 78 the year of the operation called Retiro de televisores ("TV's remove"), a plan assigned to all the regiments of the country through an encrypted message and carried out with the aim of removing the bodies of thousands of assassinated persons in order to disappear them forever, throwing them into the deep ocean.

There is no sign of the corvo drawn's authorship, nor of its pointing to any particular place where we should focus our attention. The drawing seems to indicate more than anything the deliberate nature of the gesture and the persistence of the physical territory that holds it. Physical and political map merge into a footprint like a spectrum, which reveals in itself something that has taken place and that which remains absent.
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En medio del Desierto de Atacama, Chile, la imagen de un sable corvo de 2.000 metros yace dibujada con cal en la tierra más árida del mundo. A cada costado de la empuñadura se han trazado y petrificado los números 73 y 78, y un círculo perfecto de aproximadamente 600 metros de diámetro.

El corvo, emblema histórico de las Fuerzas Armadas de Chile, fue adoptado por el ejército en la Guerra del Pacífico, a fines del siglo XIX, momento en el que ese mismo territorio fue arrancado brutalmente a Bolivia y a Perú. Durante la más reciente dictadura cívico-militar impulsada por Augusto Pinochet, el arma fue empleada para la ejecución de miles de personas en el marco de un plan sistemático de exterminio y desaparición en nombre del Estado chileno. El arma tiene una historia iconográfica, un peso fundamental en la autorrepresentación que el horror ha hecho de sí mismo.

73 parece señalar el año del golpe militar, y 78 el del momento de la operación Retiro de televisores, plan encomendado a todos los regimientos del país a través de un mensaje encriptado y llevado a cabo en todo el territorio, con el objetivo de remover los cuerpos de miles de ejecutados políticos a fin de desaparecerlos para siempre, lanzándolos hacia lo profundo del mar.

De la autoría del corvo minuciosamente dibujado no hay rastro, tampoco de si señala hacia algún lugar determinado adonde debamos dirigir nuestra atención. El dibujo parece indicar más que cualquier cosa lo deliberado del gesto y la persistencia del territorio físico que lo alberga. Mapa físico y mapa político se deslizan y se funden en una huella como un espectro, que devela en sí misma algo que ha tenido lugar y aquello que sigue permaneciendo ausente.